Una situación de extrema tensión se vive por estas horas en el paraje La Fidelidad, provincia de Chaco. Según denunció la asociación civil Monte Adentro, en las últimas semanas se produjo un avance ilegal sobre el bosque nativo, incluyendo “robo y acaparación de tierras que están habitadas hace muchos años por familias rurales que viven allí tranquilamente y que hace años luchan por que se les reconozca el título de propiedad”.

El Paraje se encuentra en el Parque Nacional El Impenetrable, un área protegida. Chaco es la provincia con más deforestación en los últimos 4 años y ya perdió cerca de 2 millones de hectáreas de bosque nativo.

“Las topadoras avanzan contra las familias y comunidades que allí viven, familias que quedan desprotegidas y no tienen otro remedio más que huir. Estamos hablando de destrucción del ecosistema y de las comunidades por las que nadie se preocupa como si sus vidas no tuvieran valor alguno”, dijo Ayelén Bobbio, directora de programas de Monte Adentro.

“Llegaron con una topadora, avanzaron 5 kilómetros para un lado y para el otro. Después pusieron alambres. Rompieron todo, incluso árboles que están en extinción, quebrachos colorados, algarrobos. Presentamos denuncias, pero no hay ley ni derechos”, señaló a Somos Arraigo Ezequiel Orquera, integrante de la comunidad afectada, un conjunto de familias (incluidos niños y personas mayores) que viven allí desde hace generaciones y que intentan sin éxito que el Estado les reconozca la tenencia de sus tierras.

Según relató Orquera, hace 12 días aparecieron unas máquinas destruyendo el monte y el alambrado que delimita los terrenos. Las familias hicieron una denuncia a la Dirección de Bosques y también ante las autoridades locales. Sin embargo, las máquinas continúan porque nadie los detiene.

“En el único camino de acceso, pusieron alambres. Hay familias con criaturas viviendo y no pueden salir, ancianos también. Es una barbaridad lo que está pasando. En ese campo pastaban nuestros animales y teníamos nuestro aljibe, que construyó la Nación”, lamentó Orquera, y alertó: “Quieren desmontar para sembrar soja”.

Ni siquiera la pandemia frenó el desmonte. Pese a que había una cautelar vigente desde octubre de 2020, se arrasaron 10.329 hectáreas de bosques, una situación que motivó la junta de 10 mil firmas para intentar frenar esta situación.