Eufemia: las puertas abiertas a la cultura

El sol entra por el viejo ventanal de paños repartidos que da al patio de Eufemia Artes Y Oficios, el club cultural que Natalia Iriarte y Walter Rivabella emprendieron en búsqueda de condensar todas las pasiones y obsesiones de sus vidas: el arte, los oficios, las palabras, la cultura, el encuentro.

Natalia apura un mate y revela que desde se conocieron, hace seis años, la idea de crear este espacio siempre estuvo dando vueltas. Saben que así están moviendo el avispero, tratando de despabilar una oferta cultural que muchas veces escasea en los pueblos.

Walter reconoce que es una “larga tarea”, pero que están dispuestos a crear la “costumbre”. Con este objetivo por delante, Eufemia abrió primero la tienda (donde Natalia ofrece sus muebles restaurados, manualidades y artesanías), luego el taller (donde se dicta tejido, costura, mosaiquismo, bordado, tapicería y arte decorativo) y por último, en julio, la sala de espectáculos, donde además de dictar los talleres de teatro, realizan ferias una vez al mes.

La noche que inauguraron la sala, con un espectáculo a la gorra, Eufemia se llenó y Natalia cree que esa es la línea en la que deben insistir: una programación sustentada en espectáculos y eventos mensuales, como para ir trabajando la demanda de público. Walter: “Viéndolo a futuro, lo ideal sería una vez al mes, hacer algún espectáculo”. “Nuestro objetivo es que funcione, tiene que funcionar”, completa Natalia.

El nombre, Eufemia, nació de un libro (Ciudades Invisibles, de Italo Calvino). “Eufemia era un pueblito con mar, con puerto, la gente llegaba al lugar para intercambiar mercaderías, pero no sólo para eso, sino porque de noche se armaba un fogón y cada uno contaba una historia”, cuenta Natalia. Walter también es escritor (lleva dos libros publicados, Ni cura, ni sanación y Rara Avis) y narrador oral, además de dictar los talleres teatro de teatro. De alguna manera, todo cerraba: un espacio para contar historias. “Y es lo que yo me imagino: un lugar lleno de gente, las ferias, los espectáculos, un lugar vivo”.

Eufemia es el único sitio en Capitán Sarmiento que sostiene una oferta de este tipo. Walter y Natalia sabían, porque son oriundos del pueblo, que la tarea por delante sería titánica. Pero están dispuestos a dar la batalla por la cultura.

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