Juan siempre estuvo ligado a la vida de tambo. Cuando en 2014 el lugar en donde trabajaba cerró, a los empleados le dieron la posibilidad de quedarse con las máquinas y los animales. Para Juan fue la oportunidad de alquilar un campo en Luján y comenzar su propio emprendimiento. Así nació Granja La Recría, un proyecto familiar que produce leche entera y descremada, yogurt natural y de vainilla, manteca y dulce de leche. Una granja biodinámica, agroecológica que trabaja con conciencia, respeto y amor a los animales y con un profundo cuidado del medio ambiente.

“Cuando llegamos a Luján tuvimos que empezar de cero, era un campo pelado. Enseguida los vecinos del barrio se enteraron del emprendimiento y nos comenzaron a pedir yogurt y leche. Al principio hicimos una sala de elaboración muy chiquita y empezamos a vender en botellas de vidrio. El boca en boca de los clientes nos hizo crecer. Al principio nos costó mucho, con lo que ganábamos nos costaba pagar el costo de los repartos. Por suerte hoy vendemos toda la producción que tenemos. Durante la pandemia el consumo creció mucho», dice.

En La Recría todas las vacas tienen nombre, que son elegidos entre todos: para reconocer las familias a las hijas le ponen el nombre con la misma inicial de la madre. En el tambo ordeñan 18 vacas que dan 300 litros de leche diaria. Las ordeñan una vez por día como se hacía antes, para cuidar su bienestar. Por la filosofía de respeto a los animales no les cortan los cuernos y no hacen inseminación artificial. Para la reproducción cuentan con toros. Al campo lo siembran ellos y el alimento para los animales también lo produce la familia.

Juan dice que La Recría es su vida. «Todos los días me acuesto y me levanto pensando en el proyecto. De las 24 horas que tiene el día le dedico mínimo 17, todos los días del año. Este emprendimiento le da trabajo a 8 personas y espero en un futuro dar más trabajo», cuenta.

La rutina de Juan arranca bien temprano. Es el encargado de ordeñar las vacas, su hijo lo ayuda en todas las tareas de campo y su hija está en la sala de producción. Todas las tardes hace el reparto de la producción: la leche del día es la entera y la descremada, del día anterior. «Como no queremos usar muchas máquinas, el proceso de descremado es por decantación», dice.

Como filosofía primordial, en La Recría sostienen el respeto y el cuidado de la tierra. Además quieren que los precios sean accesibles y de esta manera colaborar para que esta manera de producción se difunda. «Yo no quiero un producto para la gente que lo quiera pagar sino que quiero un producto para la gente que lo quiera consumir. En un futuro, espero que el proyecto perdure en mis hijos”.