El 15 de diciembre de 2020, Nico García y Pili Ermilio dejaron San Antonio de Areco para zambullirse de lleno en una aventura: se mudaron a 1155 kilómetros del pueblo y se instalaron en El Soberbio, en el corazón de la selva misionera. El sueño de los chicos era encontrar su lugar en el mundo: el contacto pleno con la naturaleza y desarrollar proyectos agroecológicos.

“Vivimos en una chacra, con nuestros animales. Tenemos seis árboles de paltas, mandarinas, limones, mandioca, caqui, guayaba, palmeras con coquitos, árboles de canela, una gran plantación de bananas, y también comenzamos a plantar yerba. Iniciamos un cuadro de agrofloresta, una práctica agroecológica que aprendimos aquí: consiste en mezclar las plantas con árboles nativos, y otros frutales como las bananas que le dan potasio a la tierra, mamón y papaya. Entre las hileras de yerba plantamos estos árboles”, dice Nico.

Además de la agroecológica, el plan de Nico y Pili es construir este verano, una pequeña cabaña para quienes quieran descansar rodeados de silencio y naturaleza. Se imaginan a los turistas desayunando frutas nativas, un rico jugo de naranja recién exprimido o un licuado de bananas recién cortadas de la planta.

En la chacra picotean libres gallinas, gallos y pollitos, junto a los demás animales. “Nuestro sueño es complementar el turismo con la agroecología. El Soberbio es un paraíso de tierra muy fértil, rodeado de naturaleza y muchos jóvenes en busca de tranquilidad. Gracias a una buena oportubidad, junto a mi hermano, encontramos una chacra de bosque nativo con un arroyo y dos cascadas, estamos trabajando en crear una reserva privada, con senderos para ver árboles nativos, coatíes y tucanes. Creemos que es muy importante para el futuro, concientizarnos y compartir estos espacios con las personas que nos visiten, queremos aportar nuestro granito de arena en preservar un pedacito de monte. Cuidar un poco este planeta tan bastardeado”, dicen.