Una tarde de marzo, mientras charlaban y tomaban mates debajo de la galería, Jazmín y Candelaria tuvieron una certeza: la de comenzar a producir alimentos sanos y sabrosos. La síntesis de su idea concluyó en hacer medallones a base de plantas, sin conservantes ni aditivos y sin harinas. Así nació Ortiga Mansa, el buen alimento. Seis meses después ya están en más de 30 comercios y lograron la habilitación del municipio de San Antonio de Areco: «Nos emociona recibir tantos mensajes de personas que probaron nuestro medallones y les encantan», cuentan.

Entre flores, plantas y palabras nativas buscaron el nombre para su emprendimiento: “La ortiga tiene una connotación bastante negativa, pero en realidad es una planta llena de propiedades: es un alimento nutritivo y es una gran aliada de la tierra. Nos sentimos identificadas con esa planta, rica en nutrientes, una versatilidad inmensa y una capacidad extraordinaria para vivir en condiciones adversas. Se la considera una mala hierba solo por sobrevivir sin la necesidad de la mano del ser humano. Queremos reivindicar a esta planta hermosa”, dicen.

Diseñaron las recetas bajo la premisa de lograr medallones con equilibrio nutricional. Combinaron legumbres, verduras, semillas y cereales. En una planilla anotaron las cantidades exactas de los ingredientes y llegaron a cinco sabores: quínoa y brócoli, porotos azduki y morrón, arvejas y zanahoria, garbanzo y batata, lentejas y remolacha.

“Nuestra idea fue que cada gusto tuviera un sabor distintivo y que a su vez los medallones sean ricos. Comer sano no debe ser sinónimo de algo sin sabor, esa es nuestra mayor búsqueda. Es un gran desafío y una gran responsabilidad producir alimentos. De a poco queremos que todas los ingredientes sean de origen agroecológico, comenzamos por las legumbres que se las compramos a Salva la Tierra. En un futuro nos gustaría tener nuestra propia huerta con capacidad de abastecer la demanda de Ortiga Mansa. Conocer el orígen de los ingredientes nos garantiza mayor seguridad alimentaria”, cuenta Jazmín.

Luego de tener el nombre y las recetas, comenzaron el trámite en la Municipalidad de San Antonio de Areco para conseguir la habilitación PUPA (Pequeñas unidades de producción de alimentos). “El área de Producción del Municipio de Areco nos allanó el camino y nos guió para poder darle forma y legalidad al emprendimiento. En cada paso que damos ellos nos acompañan. Ortiga Mansa cuenta con la habilitación municipal y de bromatología”, explican.

Comenzaron el emprendimiento desde cero, diseñaron las etiquetas, de a poco fueron comprando máquinas, consiguieron los proveedores. Hoy Ortiga Mansa está en más de 30 locales entre San Antonio de Areco, Duggan, Capitán Sarmiento, Arrecifes y San Andrés de Giles. “Nuestro sueño es seguir creciendo. Ortiga Mansa es nuestra forma de vivir, en plena conexión con la tierra y el medioambiente. Creemos que producir alimentos es un acto de amor y de infinita responsabilidad”, dicen.