Martín Maciel camina despacio y pensativo, con la mirada fija en el río Paraná, que se abre delante suyo imponente y silencioso. Cada vez que recorre la costanera de Goya, su ciudad natal, se pierde entre los jacarandás, los sauces, los timbó, las palmeras y la intensa flora que puebla el litoral correntino. Martín está enamorado de su pueblo y del ritmo cansino que se apodera de las calles una tarde cualquiera. Por eso, este joven de 19 años eligió quedarse en Goya para estudiar y apostar a las oportunidades que le permitan permanecer en su tierra, cerca de sus afectos.

Martín es el mayor de tres hermanos, hijo de Marisa -ama de casa- y Hugo -empleado público-. La familia Maciel vive en una casa que era de los abuelos paternos, a 20 cuadras del centro. “Pero todo queda cerca acá”, dice. De pequeño, era un apasionado del deporte: practicó fútbol, rugby, básquet. De una cancha a la otra, en bicicleta, cinco minutos como máximo. Cuando ingresó a la secundaria de una escuela técnica, se enganchó con las matemáticas y se imaginó como ingeniero civil. En ese momento, Martín quedó seleccionado por la Fundación Agrupar, que le facilitó una beca para continuar sus estudios secundarios.

Cuando estaba cursando el último año, la encargada de acompañamiento de la fundación, Constanza Pacce, le dijo: “Hay otra oportunidad, con la beca del Banco Galicia, para que continúes recibiendo ayuda”. Martín se anotó, sin dudarlo. “Ellos me conocen desde chiquito y cada vez que necesito algo, están ahí presentes. Entonces me llamaron y me hicieron una entrevista. No sabía si había quedado o no. Un mes después, me avisaron que había sido seleccionado: sentí una satisfacción impresionante que me cuesta explicar”, cuenta.

Con la beca del programa Potenciamos Tu Talento confirmada, las preocupaciones económicas pasaban a segundo plano. Sin embargo, a pesar de que Goya cuenta con varias ofertas universitarias, la carrera de ingeniería no estaba disponible. Entonces Martín tomó una decisión clave: eligió una carrera que le permitiera seguir viviendo en su pueblo. Así fue como arrancó a estudiar Contador Público, en la Universidad Cuenca del Plata. En el primer cuatrimestre, aprobó las cuatro materias y, asegura, no se arrepiente de su elección. “Con la beca puedo comprar material de estudio. Pero además de la ayuda económica, me permite tener oportunidades de hacer pasantías, me gustaría explotarla al máximo como para sobrellevar todas las dificultades”, dice.

Martín se define como “introvertido, tranquilo y pensante”. Cuando arrancó la pandemia, no tuvo problemas en continuar sus estudios de manera remota. Todo lo contrario: aprovechó el tiempo extra para estudiar más. “Estudio para tener el futuro que me imagino, para lograr lo que quiero. Vivir solo, tener tranquilidad económica, para no preocuparme tanto. Y me gustaría que las oportunidades se me den en Goya porque la tranquilidad que hay acá, no la encuentro en otro lado… además es muy lindo”, dice.

Como primer universitario de su familia, Martín siente el apoyo y el afecto de sus padres. Y agradece el consejo que Hugo y Marisa le repetían cada vez que, durante la secundaria, amagaba con no continuar ninguna carrera universitaria. “En mi casa siempre me decían ‘vos tenés que estudiar’, pero yo quería salir de la secundaria y trabajar; cuando me entusiasmé con el estudio, me di cuenta que lo más importante era estudiar y estudiar. Mis padres confían en mí plenamente”.

 

Fotos de Exequiel Saavedra

Con el apoyo del Banco Galicia