Diez años atrás, cuando la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC) daba sus primeros pasos, la discusión sobre el riesgo que significaba seguir presionando sobre la naturaleza parecían algo lejano y difuso, en forma de tsunamis en Asia o inundaciones en Oceanía. Pandemia mediante, la reflexión acerca del lugar que habitamos, y nuestra relación con el ambiente, cobraron una dimensión precisa e inmediata. Para Ricardo Bertolino, director ejecutivo de la RAMCC, la pandemia funciona como un “acelerador de procesos” que venían surgiendo en el interior del país: la importancia de los gobiernos locales, las iniciativas privadas ligadas a la producción sustentable y el consumo responsable.

La RAMCC es una ONG que tiene una meta clara: llegar a la carbono neutralidad en el año 2050. Una década atrás, por iniciativa de dos municipios correntinos, la ciudad de Corrientes y Monte Caseros, se decidió crear este espacio para poner a los municipios a tono con la agenda internacional. “En ese momento, no había mucho consenso ambiental, algo que se consolidó con el acuerdo de París. Ya veníamos trabajando y a partir de ese acuerdo tuvimos un fuerte impulso a nivel nacional”, cuenta Bertolino. Hoy la red está conformada por 220 municipios, donde viven 11 millones de personas. “Somos una oficina técnica en la ciudad de Rosario, que acompaña a los gobiernos locales en el armado de su planificación climática y en la búsqueda de recursos para la implementación de las acciones”, explica.

¿Qué cambió en estos 10 años?
En la agenda de los municipios ya no es tan difícil que se entienda el problema del cambio climático. Hay muchos intendentes, equipos técnicos jóvenes, que están muy consustanciados. Hoy resulta mucho más fácil trabajar esta temática, no damos abasto con la cantidad de municipios que nos piden asesoramiento. Y también nosotros hemos aprendido muchísimo, tenemos la red de emprendedores verdes, tratamos de que todos los pequeños emprendimientos aumenten su mercado. Tenemos grupos de trabajo en electro movilidad, en la gestión de residuos. El cambio climático es un gran paraguas donde cada uno tiene algo para aportar y algo para aprender. Hemos creado un espacio de confianza entre los municipios y nos vamos mostrando a nivel internacional. Coordinamos el Pacto Mundial de Alcaldes acá en Argentina y de los 100 municipios que tienen su planificación climática en el mundo, nuestro país tiene 30 y está en el primer puesto de planes presentados, nos sigue España con 15. Argentina tiene el mayor reconocimiento, con los sellos de validación, certificado.

¿Por qué se da esa situación? ¿Cuál es la particularidad de nuestro país para que se diera ese liderazgo?
Hay liderazgos locales muy interesantes. Una cantidad de intendentes, presidentes de comunas que cuando les hablás de estos temas, lo entienden fácilmente. En las gestiones locales hay gente muy formada. La verdad me saco el sombrero ante intendentes jóvenes, con mucha iniciativa, que no miran con quién están trabajando, hay de todos los colores políticos, de todos los tamaños, de todas las provincias. Tienen una agenda común y mucha gestión, no están atravesados por la discusión ideológica. Ahora, por ejemplo, presentamos una licitación conjunta de nueve municipios para la compra de luminarias LED. Hay municipios de Mendoza, Santa Fe, Córdoba… si las compramos todos juntos, sale más barato. Nosotros asesoramos como equipo técnico, para certificar la calidad que ellos estaban necesitando. Nos ayudaron organismos internacionales para el armado de los pliegos, con un manual de compra sustentable. Al hacerlo juntos, tenemos más fuerza y logramos mayores resultados.

El surgimiento de esos liderazgos locales modernos y activos, ¿puede ayudar a repensar el territorio del país?
Yo creo que sí. El mundo que se viene es de concentración en los grandes centros urbanos, donde los problemas se multiplican, no se solucionan. Nosotros trabajamos con muchos pequeños municipios, donde los problemas tienen otra escala y donde se pueden lograr soluciones rápidas. Eso se está valorando. Cuando hablamos con funcionarios nacionales, de cualquier gobierno, siempre hablan de la Argentina como si se terminara en el Conurbano. Pareciera que el resto no existe, es muy poco lo que se acompaña. Hace poco hablábamos con el ministerio de Producción sobre cómo podemos hacer para que muchos pequeños productores reciban los programas del Estado, porque muchas veces ni siquiera se enteran de las posibilidades que hay para mejorar su producción o aumentar su mercado. Hay que lograr que estos contactos se produzcan. Si no, vamos a seguir teniendo una migración enorme a los grandes centros urbanos. Es lo que pasa en todo el mundo. Hay tanta riqueza, tanto valor cultural y solidaridad en el interior, que me parece que hay que recalcar mucho más. En vez de eso, estamos hablando todo el tiempo de la violencia que hay en el Conurbano o en la Ciudad de Buenos Aires. Y la verdad es que hay otro país.

En Somos Arraigo intentamos incidir un poco en esa agenda. Hay un tema clave que aparece cada vez que se habla de revalorizar el interior y que es la cuestión laboral. En ese sentido, la iniciativa del mapa de empleos verdes es muy interesante. ¿Cómo surgió?
Empezamos hace poco, relevando los emprendimientos porque no alcanza con lo que un municipio haga. Si no se involucran todos los sectores de la sociedad para cambiar los modelos de producción y consumo, la verdad es que no vamos a lograr el resultado que esperamos, que es llegar al carbono neutro en 2050. ¿Cómo ayudamos a esos gobiernos a sumar más sectores? Empezamos por las grandes empresas, con la bolsa de carbono corporativa, pero nos faltaban los pequeños. Ahí surgió la idea del mapa. Lo consultamos con los municipios y enseguida hubo 35 que se sumaron. A partir de ahí, cada uno salió a hacer encuestas, productor por productor, sobre las condiciones de cada emprendimiento. Detectamos que las principales barreras son el marketing, el financiamiento y la comercialización. Seguimos avanzando, creamos el mapa y hoy tenemos una demanda impresionante. Armamos capacitaciones, planes de negocio para los productores y para los municipios. Muchas veces pasa que, por ejemplo, un municipio tiene varios productores agroecológicos y termina yendo al Mercado Central a comprar la verdura. Y por la misma conjunción de emprendedores, se empezó a dar un intercambio muy interesante. Estamos trabajando en un distintivo para esos emprendedores. Contamos con la fortaleza de los gobiernos locales para acompañar este proceso.

En este contexto, ¿creés que los gobiernos locales van a crecer en incidencia?
Sí, sin duda. El municipalismo está creciendo, en paralelo a un despoblamiento muy avanzado en muchos pueblos.

¿La pandemia podría frenar ese proceso?
Sería algo ideal. Hay que ver qué pasa luego de la pandemia, podría revertirse. Es medio complejo. La gente de las ciudades quiere tener en los pueblos los mismos servicios que tienen en las ciudades. Esto no es posible. No funciona así. Tenés que estar dispuesto a ceder ciertas comodidades. En los pueblos se duerme la siesta y la mayoría de los comercios no están abiertos. No todo el mundo está dispuesto a ceder. Mucha gente quiere mudarse y cambiar la realidad de ese lugar al que se mudan, buscando que sea igual a la realidad que dejaron atrás. Esto se ve muchísimo en lugares turísticos, como Bariloche o San Martín de los Andes, donde la gente que llega de afuera es tan exigente… que se da un choque. Tienen que cambiar la cabeza.

Más allá de esa cuestión, ¿qué le aporta la descentralización de las ciudades a la calidad de vida?
A la calidad de vida, sin ninguna duda, le aporta un montón. Ahora, lo que hay que cambiar es la cabeza. Si no, la calidad de vida no va a mejorar, vas a estar muy frustrado por no tener esos servicios que tenías en la ciudad. Hay que hacer un replanteo serio, cada uno, cuando toma la decisión de migrar. Son procesos que con la pandemia se aceleran. En Santa Fe hubo un caso muy lindo, Colonia Belgrano, donde hubo toda una preparación y al pueblo le hizo muy bien el repoblamiento. Pero bueno, son procesos complejos.