Pese al congelamiento de tarifas eléctricas, en los últimos años se incrementó la cantidad de usuarios que instalan paneles solares para generar su propia electricidad e inyectan a la red los excedentes. Así lo confirman los números oficiales de la Secretaría de Energía, que señala que el año pasado creció 111% la cantidad de “usuarios generadores”. Este universo sigue siendo chico: alcanza a solo 714, pero un número superior a los 338 de 2020.

El puntapié inicial de esta nueva tendencia fue la ley de Generación Distribuida, que dio el marco en 2018 para que los usuarios puedan “vender” la energía que generan a las distribuidoras eléctricas. Desde entonces, 14 provincias se adhirieron al régimen nacional, aunque algunas ya tenían esta modalidad establecida, como es el caso de Córdoba, que hoy cuenta con al menos 394 usuarios generadores.

Luego le sigue Buenos Aires (193), Ciudad de Buenos Aires (60), Mendoza (32), San Juan (10), La Pampa (9), Chubut (6), Chaco (6) y Río Negro (3). Entre todos los usuarios tienen una potencia total instalada de 9106 kW, que equivale al consumo anual de, aproximadamente, 3900 hogares. También están adheridas al régimen, pero no tienen usuarios generadores: Corrientes, La Rioja, Catamarca, Tierra del Fuego y Neuquén.

La mayoría de los prosumidores (productores y consumidores) que decidió generar su electricidad es usuario residencial (436), aunque los comercios o industrias (247) representan el 75% de la potencia instalada, con 6824 kW. Para instalar los paneles solares, la distribuidora debe cambiar el medidor a uno bidireccional, que no solo registra la energía eléctrica recibida de la red, sino el excedente inyectado.

“En los últimos dos años, la demanda por paneles solares es notoriamente creciente. Antes realizábamos una instalación por mes, y hoy estamos en dos casi tres. De las 12 instalaciones anuales que hacíamos, las duplicamos. Se trabaja mucho en zonas aisladas de la red eléctrica, donde hay un problema de abastecimiento energético. También se demandan mucho los paneles en las nuevas construcciones, donde hay un cambio en la estructura del subsidio y, por lo tanto, el costo eléctrico es creciente”, dice Andrés Badino, cofundador en Utorak.

Además, señala que “hay más conciencia por parte de los usuarios, no sólo de cuánta plata se van a ahorrar, sino que, al generar su propia electricidad, le hacen un bien al ambiente, porque la energía es limpia y contribuye a mitigar los efectos de la contaminación”.

FUENTE: LN