En la actualidad, una de las problemáticas ambientales más graves es la emisión de dióxido de carbono en grandes cantidades en la atmósfera, gas que proviene de diversas fuentes: combustión del carbón, petróleo y gas de las centrales eléctricas; la producción de acero y de cemento; el transporte y los fletes, y las instalaciones agroindustriales, entre otras. Estas emisiones alcanzan los 40 billones de toneladas anuales y contribuyen al calentamiento global, por lo cual es imprescindible poder capturarlas y reciclarlas.

Para combatir esta problemática, en el mundo se está dejando de utilizar la economía de tipo “línea de producción”, que por un lado demanda recursos naturales y energéticos infinitos, y por el otro genera enormes descartes, para pasar a un modelo económico circular, donde se aprovechen al máximo recursos como agua y energía, y se utilicen materias primas renovables y procesos sustentables con mínimo impacto ambiental.

Argentina cuenta con una enorme disponibilidad de biomasa residual, altamente aprovechable tanto para energía como para nuevos materiales. Por ejemplo, se dispone de 3 toneladas por hectárea al año de residuos de cosecha de caña de azúcar, y números similares se pueden obtener de otros cultivos, como el arroz, el maíz y la soja, entre otros.

En este contexto, un grupo de investigación del Instituto de Química del Noroeste Argentino (INQUINOA), liderado por el doctor Adolfo Avila, investigador independiente de CONICET, ha desarrollado una tecnología conocida como tubos carbonosos electroactivos renovables, a partir de residuos agrícolas de cosecha de caña de azúcar. Estos materiales pueden utilizarse para capturar y separar el dióxido de carbono, en procesos agroindustriales y en agricultura intensiva, como la purificación de biogás, captura de dióxido de carbono de efluentes gaseosos y el enriquecimiento de este gas en invernaderos, entre otros.

Para construir los tubos, que serán filtros específicos para cada necesidad de purificación en gases en la agroindustria, se parte de materia prima residual de biomasa. Y luego de ser utilizados, pueden disponerse como enmienda para el suelo, siguiendo los lineamientos de una economía circular en cuanto a regenerar los ecosistemas existentes. Esta investigación fue publicada en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering, con el título “Renewable and Electroactive Biomass-Derived Tubes for CO2 Capture in Agroindustrial Processes.

FUENTE: Conicet NOA Sur