La última campaña de nuez pecán en Entre Ríos dejó gran cantidad de frutos –rueznos- que empezaron a ser recolectados desde fines de marzo y principios de abril, con las variedades más tempranas. “Otro año más se llega al cierre de la producción de nueces, aunque con ciertos imprevistos que retrasaron el trabajo y que dejaron algunas enseñanzas”, señaló Víctor Ludi, mientras atiende las últimas tareas de recolección de nueces en el establecimiento La Elegida.

La iniciativa productiva, contó Ludi, nació en plena crisis de 2001, a partir de la visión que tuvo su madre, Susana Nava, de aprovechar un pequeño campo familiar. Como les resultaba chico para encarar alguna producción agropecuaria tradicional, decidieron apostar al fruto que crece de la mano de la alimentación saludable.

“Comenzamos en 2001 con la plantación de nuez pecan y luego fuimos ampliando. Hace unos años, sumamos otro tipo de plantaciones de frutales, como durazno”, recordó el joven, a 20 años de poner primera en este emprendimiento familiar.

Imprevistos de esta campaña
En esta campaña, según explicó el productor, se recolectaron alrededor de 10.500 kilogramos de los 450 árboles que se encuentran esparcidos en un predio de cinco hectáreas y media, ubicado a tres kilómetros tierra adentro del kilómetro 43 de la ruta nacional Nº 18, entre la Aldea San Antonio y Viale –departamento Paraná-.

“Tuvimos una gran cantidad de nueces para este año, aunque los números no son los que esperábamos”, dijo Ludi. Los imprevistos que retrasaron los trabajos de cosecha de este año giraron fundamentalmente en el factor climático y las cuestiones técnicas de la maquinaria. “Los días de lluvia o de elevada humedad, son los que complican el terreno con la cosechadora dando vueltas. Cuando hay mucha humedad se empasta la máquina y eso retrasa todo”, señaló.

A pesar de lograr gran cantidad de nueces, según comentó el productor pecanero, no se llegó a un llenado suficiente del fruto. “Cuando es mucha la cantidad de nueces, hay que pensar en implementar la sacudida alrededor del mes de diciembre o enero, cuando las nueces se están gestando. Al provocar esta caída, permitimos que aquellas que se quedan en la planta logren mejor llenado del fruto y que los años sean más parejos en materia de producción. Quizás sea menor la cantidad, pero es mayor la calidad. Esto permite que el árbol libere una hormona para que al año siguiente no sufra tanto la alternancia”, puntualizó Ludi, quien además destacó que pese a esto la producción lograda en esta campaña fue buena en relación al ciclo anterior.

“En 2020, apenas logramos cosechar un total de 2.800 kilos. Mientras que, en 2019, fueron 11.500 kilogramos los producidos”.

Diez años le lleva al nogal afianzarse en una producción comercializable. “Actualmente cada planta produce alrededor de 25 kilos de pecán por año. Tenemos distintas variedades de nogales, como ser Choctaw, Stuart, Pawnee, Maramec, Podsenik, Shoshoni, Corley, Desirable, Success, Kiowa y Maham, conocida también como Mician, una de las variedades más importantes”, comentó el joven emprendedor, quien aclaró que cuentan con esta gran cantidad de variedades debido al desconocimiento, al ser uno de los primeros en la zona: “Hoy si tuviéramos que volver a empezar, lo haríamos sólo con tres o cuatros tipos. A medida que los frutos van abriendo, vamos cosechando de a poco y con distintos acoplados. Al mercado no podemos entregar nueces mezcladas y eso complejiza la tarea de cosecha”.

Al poner la mirada sobre estas variedades, el productor pecanero aclaró que “los árboles son similares, pero la fruta tiene sus peculiaridades, como ser su sabor, su época y formas de cosecha. Algunas son más tempraneras, otras tienen cáscaras más duras, más difíciles de pelar y otras no tanto. Hay diferencias en el color de la pepa de la nuez y algunas son más claras, otras más amarillentas o más oscuras”.

Bajo la lupa de los consumidores, las distintas variedades de nuez pecan son similares, pero cambian las preferencias. “Hay quienes prefieren una pepa más dura, más grandes para decoración en repostería –como es el caso de la variedad Mician-, pero quizás un poco más desabridas y grandes”, explicó.

Comienzo de una nueva etapa
Finalizada la cosecha, inicia una nueva etapa. “Es una rotación constante, vamos cosechando y entregando las nueces. En la planta procesadora se realiza la limpieza previa y luego acopiamos para efectuar la entrega”, explicó Ludi.

El cultivo de nuez pecan es un fruto muy demandado. “Entregamos la mayoría a la cooperativa La Agrícola Regional de Crespo, pero guardamos un porcentaje mínimo para la venta minorista, como es el caso de algunas verdulerías y particulares. Y este año también empezamos a venderle a una distribuidora de Paraná”, comentó Ludi.

Años anteriores comercializaban los frutos en la feria de emprendedores que organiza la Municipalidad de Paraná, en “El Mercado en Tu Barrio” y en la feria impulsada por la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos, recordó el productor pecanero, quien además resaltó que estas ferias le brindaron la posibilidad de iniciar una cartera de clientes. A su vez, destacó que tienen buena llegada a través de las redes sociales.

Entre Ríos: datos oficiales
Entre Ríos viene escalando a nivel nacional en la producción de nuez pecán, lo cual se evidencia en el último Censo Nacional Agropecuario –con registros definitivos hasta el 30 de junio de 2018-. Según los datos oficiales, la provincia cuenta con 78 unidades productivas que tienen plantaciones de pecán, abarcando una superficie implantada de 2.201,3 hectáreas. Otro dato interesante sobre los frutales que arroja el Censo, es que hay 202,3 hectáreas de nuez en 11 unidades productivas en suelo entrerriano.

Entre Ríos cuenta con condiciones climáticas que favorecen el desarrollo de este cultivo, sobre todo en la zona del Delta del Paraná. Los productores de nuez pecán están distribuidos por toda la provincia, pero la mayor concentración se da en las ciudades de Villa Paranacito, San José, Crespo, Gualeguay y Concordia.

Fuente: AGROclave.